
Descarte laboral, mandatos de cuidado y la bronca de empezar de cero a los 50
Tras años dedicados a la crianza y al trabajo invisible con su marido, la separación la dejó desamparada. Hoy enfrenta un mercado que la expulsa por la edad y un sistema que abandona a las madres con hijos con discapacidad. "Llegar a esta edad y que te cierren todas las puertas es desesperante".
El bache de la crianza y la devaluación del capital laboral
La historia de Roxana expone de forma directa cómo la división sexual del trabajo y los mandatos tradicionales de género penalizan la trayectoria de las mujeres. Pasar años fuera del mercado formal dedicándose al cuidado de las hijas no es una "pausa voluntaria", es un trabajo invisible y no pago que luego el mercado utiliza como filtro de exclusión.
Al sumarse la ruptura de la pareja, queda expuesta la absoluta desprotección económica de las mujeres que subordinaron su independencia al proyecto familiar. Cuando Roxana intenta reinsertarse, el mercado ignora su experiencia acumulada y devalúa su capacidad por el simple hecho de haber priorizado el hogar, convirtiendo los años de dedicación en un castigo financiero.
Roxana también nos comparte el dolor de reconocer que mientras estuvo abocada al espacio familiar el universo de los sistemas contables y las herramientas digitales se transformó por completo a sus espaldas. Al trabajar durante años con un software específico y cerrado dentro del negocio de su pareja, descansó en esa rutina sin advertir la velocidad del cambio externo. Hoy, al intentar reinsertarse de forma independiente, se lamenta profundamente no haber buscado una capacitación constante: el mercado formal no solo le exige haber estado activa, sino dominar una serie de ecosistemas tecnológicos nuevos de los que quedó totalmente al margen, convirtiendo su título y su valiosa experiencia en una hoja en blanco para los reclutadores actuales.
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